Viaje al centro de la tierra
Nueva adaptación de la novela de Julio Verne, esta vez dirigida por un director novel, Eric Brevig, desconocido hasta ahora pero experimentado en el terreno de los efectos especiales por sus trabajos en películas como “El día de mañana”, “La isla”, “Peter Pan” o “Pearl Harbor”.
La trama es muy sencilla: Trevor Anderson (Brendan Fraser) es un profesor universitario que decide investigar qué ocurrió con su hermano, desaparecido mientras investigaba la posible existencia de un mundo subterráneo. Como tiene que cuidar de su sobrino Sean decide llevárselo con él. Para la investigación usará el mismo libro de Verne, teóricamente basado en hechos reales. Tras quedarse encerrados en una cueva con una hermosa guía islandesa acabarán descendiendo accidentalmente al mismo centro de la tierra, por lo que buscarán la forma de salir de allí.
La película está totalmente pensada para el público más joven, casi diría infantil. Las situaciones mas “dramáticas” llegan a ser hasta cómicas y la película nunca se pone demasiado seria. Fraser reconfirma sus aptitudes para el cine de acción que tan bien le ha ido con la saga de “La Momia” (por cierto que actualmente colabora con el mismo director de dicha saga haciendo G.I. Joe) mezclando un toque de humor.
Sin embargo el punto teóricamente más fuerte es el más débil: está hecha para ser opcionalmente vista en 3D, y para ello han puesto especial énfasis en los efectos especiales. No quiero decir que sean buenos, sino que están por todas partes, y ahí está el talón de Aquiles: la mayoría son inmensamente cutres, algo que sorprende viendo el currículum del director en dicho campo. Más de uno pensará directamente en pantallas azules y verdes de fondo en muchas secuencias debido a la escasa (casi nula) integración de la imagen real con la imagen digital, y lo del dinosaurio es de aúpa.
Distraerá a los más jóvenes, entretendrá (como mucho) a los adultos y se dejará ver en 3D por disfrutar de secuencias como la de la mina, por cierto “clonada” de “Indiana Jones y el templo maldito”. Está claro: esperemos a Avatar.
Y no podía faltar una obra realizada en nuestro país. En esta ocasión se trata de No me pidas que te bese porque te besaré, una adaptación de la obra teatral homónima de Albert Espinosa cuyo argumenteo mezcla el amor y la discapacidad. En el reparto, Eloy Azorín, Teresa Hurtado De Ory y Pablo Rivero.





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